Culturas del mundo. Mitos que cuentan cómo empezó todo

El proyecto Culturas del mundo. Mitos que cuentan cómo empezó todo, integrado en el PLAMBE 2025-2026, nace con el objetivo de fomentar la lectura, la investigación y la expresión oral y artística del alumnado de 1.º de ESO, al tiempo que se promueve el respeto por la diversidad cultural y el pensamiento crítico.

A lo largo del proyecto, el alumnado investigó mitos de distintas culturas del mundo —como la nórdica, la yoruba y otras— que trataban de explicar el origen del mundo y la creación de los seres humanos. Cada alumno y alumna se especializó en una cultura concreta y preparó una exposición oral en la que compartió con el resto del grupo los mitos estudiados, favoreciendo así el aprendizaje cooperativo y el intercambio de conocimientos.

Como culminación del trabajo, y en colaboración con el departamento de Educación Plástica, el alumnado creó mitos de elaboración propia, inspirados en las culturas investigadas. Estos relatos originales se plasmaron en un mural colectivo, en el que palabra e imagen se unen para dar forma a nuevas historias que dialogan con las tradiciones míticas de diferentes pueblos.

Este mural no solo recoge el resultado final del proceso de aprendizaje, sino que también pone en valor la creatividad del alumnado y su capacidad para reinterpretar la tradición oral desde una mirada personal, crítica y respetuosa con la diversidad cultural.


MITO DE LA CULTURA EGIPCIA
En un mar oscuro, dentro del caos primordial, el primer dios se crea a sí mismo, Atum, el dios creador según los Egipcios. Atum crea a Shu (dios del aire) y Tenuf (diosa de la humedad), de ellos salen Geb (dios de la tierra) y Nut (diosa del cielo). Atum los quiso separar formando la tierra abajo y el cielo arriba, pero ellos no
querían, pero Atum los obligó. Geb, Nut, Shu y Tenuf no aguantaban, lloraban todas las noches, porque querían estar juntos. Le rogaron a Atum pero no fueron escuchados.
Pasaron los meses. Ellos seguían llorando, Atum no les escuchaba pero ellos no querían desobedecer a Atum, al fin y al cabo era su
padre, abuelo y el primer dios. Una noche juntaron las fuerzas y se volvieron a juntar. Dos segundos después de que se juntaran la
tierra, el cielo, la humedad y el aire desaparecieron.
Atum, muy enfadado, creó a otros dioses: Osiris, Nenfis, Isis y Sheth.
En cuanto a Shu, Nut, Tenuf y Geb, Atum no les habló más y le ordenó a todo el mundo que los ignorasen.
Fueron olvidados, nadie supo más de ellos.

María Caamaño González

MITO INSPIRADO EN LA MITOLOGÍA ABORIGEN AUSTRALIANA
Este mito cuenta cómo se crea el mundo y los seres vivos, pero volvamos al principio. En lejano pasado seres ancestrales se reunieron con una única misión, crear un planeta en el que seres vivos y naturaleza pudieran vivir en armonía. Para lograrlo, uno de ellos creó una roca gigante con una forma casi esférica al que le
llamó “El Planeta Azul”. Pero, para hacer referencia a su nombre, otro ser llamado “La Serpiente Arcoíris” decidió crear clones de sí misma, aunque más pequeños para crear ríos, montañas y valles que harían que “La Tierra” fuera un planeta único (sino también por ser el único planeta en estar compuesto un 70% de agua que circulaba por ríos y se estancara en los mares y océanos) Si no también por ser el primer planeta en tener seres vivos.
Y para finalizar su misión el último ser ancestral creó miles de seres vivos con características únicas de cada especie que hacía de este trozo gigantesco de roca un lugar en el que tanto animales como plantas vivía en armonía unos con los otros.

Martín Fernández Pérez


MITO INSPIRADO EN LA YORUBA
Olodumare es el creador del universo, es decir, él creó el espacio, también creó las estrellas y muchos planetas diferentes.
Obatala, el orisha encargado de los planetas, un dios menor, tenía muchas ganas de crear vida en los planetas. Fue a proponérselo a Olodumare, pero a este no le gustó nada la idea, ya que decía que iban a destruir los planetas que él creó con esfuerzo y dedicación.
Obatala se desanimó mucho ya que tenía muchas ganas, pero decidió hacerlo en secreto.
Empezó a escoger el mejor planeta posicionado para que no se diera cuenta Olodumare. Cuando eligió el planeta, empezó a echarle arena y esparcirla para crear un sitio plano donde pudiesen vivir los humanos.
Después, echó miles de gallinas con diferentes plumajes, negras, amarillas, peladas… Cuando terminó, necesitaban el aliento de la vida, que solo lo tiene Olodumare, para convertir las gallinas en seres humanos. Así que lo llevó junto al planeta y le engañó diciéndole que soplase porque se estaba quemando.

Mara Sanmartín Trillo

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