Relatos gañadores: VI Concurso Relatos de terror


Accésit 3ºESO. Samuel Carreira Dosil

Cada vez que apago la luz, siento que algo respira justo detrás de mí. Eso empezó el 2 de octubre de mil novecientos noventa y nueve, una noche de tormenta en la que muchas personas murieron ahogadas por la lluvia o llevadas por el viento descontrolado. Aquella noche, una persona de las que murió fue mi abuelo, por lo que toda la familia al enterarnos nos pusimos muy tristes. Mis padres me dijeron si quería coger su habitación y darle la mía a mi hermano ya que era más grande, y yo como no veía ningún inconveniente acepte. Al día siguiente, nos pusimos a sacar todas las cosas del abuelo y a meter las mías, pero aquella habitación no me daba buena vibra, sentía que algo no iba bien allí. Por la tarde, fuimos a la iglesia al entierro donde estaban todas las personas que lo conocían. Cuando le vi la cara en el ataúd sentí que ese no ere mi abuelo, pero no le di importancia ya que estaba llorando, lo podía haber visto mal. Fue lo que pensé, pero no iba a ser así.
Aquella misma noche, cuando me fui a la habitación nueva sentí que algo no estaba bien, que iba a pasar algo malo. Justo cuando apagué la luz sentí que entraba una pequeña brisa un poco rara, pero pensé que era del viento que se colaba por la ventana que estaba rota por una esquina. Así pensé durante una semana, hasta que un día noté como aquella brisa ya no se parecía una brisa y parecía que había alguien respirando en la habitación, así que rápidamente encendí la luz para comprobarlo. En cambio, justo cuando encendí la luz, el respiro se paró de repente y vi como un humo blanco se desvanecía, cosa que me asustó mucho e hizo que no pudiera apagar la luz en toda la noche. Pensé que era cosa de mi imaginación por lo que hubiera vivido días anteriores, así que decidí irme a dormir a la habitación de mi hermano durante una semana, hasta que mi cabeza se pusiera bien y dejara de pensar en la muerte de mi abuelo.
La noche anterior de irme a mi habitación me propuse arreglar la ventana con mi padre, por la cual sentía que me entraba esa brisa tan rara. Por la noche me hice el valiente y me fui a dormir a mi nueva habitación. Volví a sentir a una persona respirando justo a mi lado, pero esta vez no era un respiro normal, era un respiro mucho más fuerte y se parecía al de una persona respirando. Justo cuando iba a encender la luz para mirar se había alguien, sentí como un humo blanco llevaba mi alma para el cielo. Era el espíritu de mi abuelo el que me llevaba para el cielo. Ahora desde el cielo puedo ver como mi familia llora en el cementerio y como el espíritu de mi abuelo devora almas para sobrevivir.


Gañadora 2ºESO. Lilia Fernández Lema

“ I will take your life, I will take your heart”

Esas fueron las palabras exactas que escuché el 10 de octubre del 2025. Estaba tumbado en la cama viendo videos como de costumbre cuando escuché esas dos oraciones, no me asusté ni me sorprendí porque ya estaba acostumbrado a escuchar esas voces frías y profundas, pero esta vez era cálida, tranquila y calmada. Eran demasiado diferentes a como las escuchaba normalmente. Esta ves decía la oración con seguridad como si se fuera a cumplir.
No le di importancia y seguí pasando las horas atrapadas en las redes sociales. Cuando de casualidad me apareció un video que ponía que si escuchabas voces en tu cabeza era de mucha suerte y que tenias que hacerles caso para tener éxito en la vida.
Como solo tenia 13 años hice lo más estúpido que la mayoría de adolescentes hacen, hacer
caso a las redes sociales.
Empecé a hacer caso a todo lo que me decían las voces, como por ejemplo una vez me dijo que pusiera la mano dentro de un cajón y que lo cerrara, o que me duchara con agua ardiendo. Todas las cosas que me decía eran dolorosas pero pensaba que se iba a poner mejor.
Nunca olvidaré el 11 de octubre, llevaba todo el día cansado de que las voces me dijeran de
tirarme de un puente, al principio no les hice caso pero me dolía tanto la cabeza que ya no podía más, me acerque a un profundo puente, cerca de mi casa y no lo pensé, me tire. Lo último en que pensé fue en que quería que esas dichosas voces me dejaran en paz.
Cuando desperté la cabeza no me dolía nada, y las voces habían parado, o eso creía. Alce la
vista y observe a mis padres llorando desconsoladamente, en el hospital, cuando se fijaron en mi intentaron disimular y me llevaron a casa con la pierna derecha rota y con demasiados puntos en la cabeza, lo noté al tocarme la cabeza y sentir como una cremallera en mi cabeza.
Una semana después volvieron las voces y esta vez me superaron, lo digo porque cuando oí lo que me decían no aguante mas y me quería deshacer de aquellas voces.
Recuerdo que fue el 21 de octubre porque era mi cumpleaños, pero eso no importa.
Fue sobre a las 3:45AM me levante y me fui al garaje. Cogí una cuerda, la enganche al techo y me colgué. No sé como hice pero no logré sacarme la vida, tenía que conseguirlo rápido, lo primero en que pensé fue en clavarme un cuchillo pero eso seria demasiado dramático, entonces cogí una brida la puse en el cuello y apreté, apreté mucho.
Lo último que recuerdo fue una voz cálida diciéndome “Bien, uno menos, ahora a hacerme con tu corazón” Desde ahí nunca recordare mas.


Gañadora 3ºESO. Yainady Lamelas Rodríguez

El silencio del pueblo escondía secretos que nadie quería contar. Al oeste de una ciudad, había un pueblo llamado “Morro Cabaña”. Un día una pareja decidió irse a vivir a ese pueblo sin saber los secretos espeluznante que guardaba. Los primeros días de su estancia allí, trataron de hacer amigos pero nada, era imposible: era como si ellos no existieran y los habitantes estuvieran siendo amenazados. En las noches tenebrosas de aquel lugar se escondía una criatura peligrosa. Está amenazaba al pueblo, cada día festivo que hubiera, les decía que pararan la fiesta o todo sería caos. Los chicos no tenían idea de esto, todo les parecía demasiado raro. Un día decidieron hacer una fiesta e invitar a todo el pueblo, pero nadie fue. A ellos no les importó y siguieron con la fiesta. Tenía la música demasiado alta y era muy tarde cuando, de repente, sintieron que alguien golpeaba la puerta. Al abrir vieron que era una señora y la invitaron a pasar, pero nadie hablaba. Pasados veinte minutos, la señora pidió permiso y fue al baño. La chica preocupada ante la demora de la señora, fue al baño a ver si estaba bien. Al abrir la puerta, se quedó quieta con cara de espanto y asustada. En el suelo estaba la ropa de aquella mujer pero ella no estaba. De repente sopló un aire y las ventanas se abrieron de par en par. Al girarse se espantó al ver una criatura de al menos dos metros, ojos rojos y piel negra. La chica se dispuso a gritar pero la criatura fue más rápida y la demoró completa, sin dejar rastros. El chico preocupado comenzó a buscar a su esposa y a la señora: no encontró nada. Frustrado de que su chica no aparecía se arrodilló en el suelo a llorar, desesperado, sin entender nada. En ese preciso momento, llega por los oscuros pasillos la criatura. El temblando del miedo, trató de salir corriendo pero la criatura lo alcanzó en menos de una milla y lo agarro del cuello hasta quitarle la vida. La criatura dejó al chico tirado en la entrada de su propia casa. A los días los pueblerinos se dieron cuenta de la ausencia de estos y decidieron ir a investigar, se encontraron con un cadáver deshecho. Asustados decidieron abandonar el pueblo y hacer sus vidas en otros lugares. Desde entonces cuentan que el pueblo está embrujado, ya no lo habita nadie y los fantasmas de aquella pareja merodean por las calles en las noches más frías.

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